El ser humano nace con la libertad de ser uno, un ente único entre miles, con la capacidad de tomar propias decisiones, de creer, de hacer y deshacer, siempre y cuando no se dañe a terceros, por lo que, se llegó a establecer que la única forma en que se puede atentar contra la esencia de este principio, será en defensa propia, pretendiendo tener presente la consecuencia de los actos.
La consciencia humana es libre en todos y cada uno de los aspectos que lo rodean, desde el placer de pensar hasta la decisión de formar parte de un grupo, es decir, se mueve por sus anhelos, por los sueños, pero que llega a perder por la “libertad” que se le ha otorgado al poder. La mayor parte del tiempo, al humano no se le deja ser, volviéndose dependiente de un sistema que fue creado por mera ambición y que en vez de fusionarse con el pueblo, se convierte en su enemigo.
todo, es tú, tus palabras, nadie en este mundo escribe como tú
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