Hoy contemplé una libélula volar, luchaba contra el viento para culminar su destino, se balanceaba de un lado a otro. En su vuelo me perdí y entendí que uno debe pelear por sus sueños, además que el cielo es un lienzo en el cual la imaginación encuentra un sinfín de figuras y la gama de colores de un atardecer son una mezcla infinita de sentimientos perdidos entre él, lanzados por todos y cada una de las personas que se toman un instante para su visión alimentar.
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